José Miguel Benavente

Solvencia versus competencia

Por: José Miguel Benavente | Publicado: Viernes 3 de diciembre de 2010 a las 10:14 hrs.
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Anteayer, el gobierno lanzó un conjunto de propuestas orientadas a retomar una senda de alto crecimiento. "Le lleva" de un cuantuay. Algunas de las medidas estaban en el programa de gobierno. Otras, en tanto, han sido contingentes a los últimos eventos, terremoto incluido. Muchas propuestas parecen obvias, pero suenan diferente cuando hay voluntad política para sacarlas adelante. Otras, en cambio, sugieren que las autoridades actuales parecen conocer más de cerca las triquiñuelas que algunos inescrupulosos suelen realizar sin que nadie se entere (o publique).

Si bien estoy de acuerdo en muchas de ellas, quisiera detenerme en algunas pocas que me parecen curiosas, la mayoría relacionadas con la banca.

Todos entendemos que se necesita una buena supervisión bancaria que vele por la solvencia y estabilidad del sistema. De hecho, la evidencia de la reciente crisis mundial fue una buena prueba sobre dicha solvencia. Lo que no debemos perder de vista es que dicha solvencia tiene un costo. Dicho costo claramente, ha sido un menor grado de competencia. Así, las rigideces del mercado bancario pueden ser vistas como mecanismos orientados a entregar un mayor grado de solvencia, pero también como barreras a la entrada para nuevos competidores.

Si muchas de las exorbitantes utilidades de este sector, incluso en años de crisis son ciertas, ¿por qué no vemos mayor número de jugadores, mejores condiciones para los consumidores, mayor productividad en el sector ? Peor aún, cada día vemos más fusiones y concentración de la propiedad, diferencias siderales entre las tasas de captación y colocación, y la mayoría de los estudios sugieren que existen enormes espacios de mejoras en productividad en este sector.

Es por ello que llama la atención que si bien una de las medidas propuestas el lunes sea reforzar los temas de supervisión, nada se diga acerca de introducir un mayor grado de competencia. Alguien podría argumentar que la propuesta de levantar la tasa máxima convencional iría en esa dirección. Ello, por cuanto mejoraría el acceso a empresas más riesgosas.

Efectivamente, puede ser que dicha tasa sea hoy una restricción activa para aquellos grupos mas riesgosos. Pero hay que mirar con cuidado si es sólo el riesgo el que hace subir la tasa. No olvidar que el costo de la evaluación del crédito no está necesariamente relacionado con el monto del crédito. Y las evaluaciones de las garantías, tampoco. Más aún, si la competencia permite que se reduzcan los costos de cambiarse de banco y así puedan elegir ofertas de créditos (no de consumo, obviamente) haría que dichas techos nunca se alcanzaran. O puesto de otra manera, la competencia puede generar ofertas hechas a la medida para este segmento de clientes. Pero ello implica costos asociados al desarrollo de metodologías de evaluación ad hoc -credit scorings, data mining, los que sin presión competitiva resultan poco atractivas.

Y la guinda de la torta. Resulta paradojal que los bancos cuando evalúan sus carteras de colocaciones lo hacen muchas veces en términos del riesgo agregado. Son expertos en generar mecanismos de diversificación: calculan betas, utilizan opciones y hasta alguna que otra exótica. Pero cuando se trata de captaciones, los análisis son uno a uno. Si bien algunos bancos más sofisticados pueden manejar carteras de captaciones en forma agregada, los beneficios de dicho manejo no son traspasados a los clientes. Al menos, a aquellos de menor tamaño. Creo que faltó un poco más de coraje en esta dimensión. Certifica.com

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